Se trata de una lámpara que funciona gracias a la gravedad,
prescindiendo de cualquier tipo de combustible, energía eléctrica o luz solar.
A través de un sistema de cuerdas y el contrapeso de una bolsa de 11
kilogramos, la lámpara está lista para funcionar. Sólo hace falta jalar el
extremo de una cuerda, alzando el peso de la bolsa, para que la gravedad se
ocupe del resto: a medida que el contrapeso baja, el movimiento proporciona la
energía cinética necesaria para que la luz brille. Cada ciclo completo, es
decir, hasta que sea necesario repetir la operación, dura aproximadamente unos
30 minutos.
Este ingenioso invento está especialmente diseñado para ofrecer
luz a las familias de países pobres, o en vías de desarrollo, sin acceso a la
electricidad.
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