La ciudad europea en la que sale más caro abrir el grifo es Glasgow (Reino Unido), donde la factura alcanza los 5,28 euros por metro cúbico.
La razón se debe a que el
precio se calcula en función de los costes operativos del servicio y no de las
inversiones, que tradicionalmente se incluyen en los Presupuestos Generales del
Estado, de las comunidades autónomas o de las entidades locales. Por ciudades, la más cara es Barcelona (2,44 €/m3),
seguida de Las Palmas (2,04), Sevilla (1,92), Madrid (1,41), Málaga (1,32) y
Bilbao (1,22).
De esta manera, la factura
del agua para un español solo supone el 0,8 % del presupuesto familiar,
porcentaje de los más bajos de Europa y muy inferior a otros servicios como el
teléfono o la luz. Por
el precio de una cerveza se pagan dos días y medio
de agua corriente en una casa de tres personas.
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